lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Le siente?


¿En qué piensa? ¿En él? No, ella no. Ella no anhela los cruces de miradas en silencio, en los que las pupilas de él se dilataban hasta límites insospechados. Ella no recuerda esas largas noches, abrazados el uno al otro, puesto que no llegaron a existir. No sueña con dulces palabras susurradas, de los labios de aquel tímido chico, al que ni siquiera mira al pasar. Ella no suspira cada mañana, ni se pregunta qué hará él, y por qué cada vez que escucha su nombre, el corazón comienza a latirle, desbocado, loco. No, ella no siente las mariposas en el estómago. Cuando ve a dos golondrinas volando y jugando la una con la otra, no se acuerda de él, ni tampoco con las primeras lluvia de otoño, o con las gotas de lluvia que resbalan en el cristal, como lágrimas del cielo. Ella no se contagia cuando ve que él le sonríe a lo lejos. Cada vez que va al cine, no echa de menos que esa mano busque la suya, en la oscuridad, para fundirse, y no separarse nunca. No piensa en él al ver el vacío que hay en su cama, ni al tomarse el  café al despertarse, mirando por la ventana con sus fríos ojos azules. No recuerda los rincones que sus dedos jamás han recorrido en el cuerpo desnudo de él, ni tampoco el olor de su piel. No, ella no. ¿Entonces, qué siente? Ella no siente.(No le siente.)

¿Y él? ¿Qué siente él? Él la echa de menos en cada instante. Él le sonríe a lo lejos, con su corazón eufórico por haber encontrado sus helados ojos. La busca en sus pensamientos, para no dejarla escapar nunca. En cada beso que se proyecta en la gran pantalla, necesita probar sus labios con urgencia. Él la espera, anhelando cada una de las cosas que ella no piensa, pero nunca llega.  ¿La piensa? ¿La siente? (¿Se arriesgará algún día a decir que la ama?)

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