domingo, 22 de septiembre de 2013

¿El destino? Sí, quizás exista. Quizás todos tenemos un determinado futuro, escrito en algún remoto lugar. Quizás no hay casualidad que valga, y todo ocurre con un propósito. Es esperanzador imaginar que, tomemos las decisiones que tomemos, nada va a cambiar ese destino que todos tenemos. Sin embargo, ¿y si es sólo un mito? Quizás nuestro futuro se va formando y moldeando a medida que avanza nuestra vida. Tiene sentido. Quizás la gente prefiere creer en ese destino inamovible, puesto que es más fácil vivir así, sabiendo que la suerte y la felicidad ya están repartidas. Pero no sería justo. Nadie tiene derecho a decidir el futuro por nosotros, de hacer a algunos afortunados y a otros, los más desdichados. Sin embargo, por más que intentemos averiguarlo, jamás lo sabremos. Siempre habrá ocasiones que parezcan casualidad y otras en las que tengamos la certeza de que no es una coincidencia. Corazonadas, amores a primera vista, encontronazos con personas que serán fundamentales en nuestra vida... Todos estamos relacionados. Nuestras vidas se cruzan con muchas otras. A veces, son lazos que duran para mucho tiempo. En ocasiones, para siempre. Pero hay otros que se rompen en el momento más inesperado. ¿Estará todo esto planeado? Quizás sí, quizás no. Yo prefiero pensar en un destino inicial, en el que se van produciendo cambios a lo largo de nuestra vida, según los caminos escogidos, las decisiones tomadas... Sin embargo, hay cosas que no están previstas en nuestro destino. Esos momentos inesperados, que a veces nos cambian la vida, o simplemente, nos hacen sonreír por un día. Esos momentos no pueden pasar desapercibidos. ¿Casualidad o destino? Quién sabe.

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