domingo, 22 de septiembre de 2013
Sueños, sueños y más sueños.
Sueños, sueños, sueños y más sueños. Sueños inalcanzables, sueños nocturnos. Sueños secretos, prohibidos. Sueños posibles, horribles. La vida se basa en un equilibrio entre la realidad y nuestros sueños. Lo que deseamos y lo que ocurre. Todos tenemos sueños. Adultos, niños, ancianos, adolescentes... Incluso los perros sueñan en blanco y negro. Algunos sueños son más asequibles que otros. Los sueños nos causan ilusión. Son un aliciente para vivir la vida con más ganas. Pero los sueños también hacen daño. Nos decepcionan cuando no se cumplen. Hacen que nos ilusionemos hasta tal punto que el choque posterior con la realidad deja heridas graves y cicatrices permanentes. Pero todos tenemos sueños. Grandes, pequeñitos, borrosos, nítidos... Hay sueños abandonados por sus dueños, que se rindieron antes de tiempo. También sueños hechos realidad. Incluso, hay sueños robados, contagiados. El mundo está lleno de sueños. Sueños, que actúan como pompas de jabón, que te aíslan en su mundo interior. Si no pudiéramos soñar, ¿qué sería de nosotros? Si soñar es como volar. Volar sin necesitar alas. Volar tan lejos como uno desee. Volemos pues, aunque la caída sea dolorosa. Soñemos, para poder volar.
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